LOS SACRIFICIOS HUMANOS EN LA ANTIGUA CARTAGO

 LOS CARTAGINENSES IMPORTARON DE TIRO SUS CREENCIAS RELIGIOSAS Y DURANTE LOS PRIMEROS TIEMPOS NO SE CONOCEN DIFERENCIAS DE MATIZ CON RESPECTO A LA CIUDAD-MADRE, SI BIEN CARECEMOS DE DOCUMENTACIÓN ABUNDANTE HASTA EL S. V A. C. EN ESTE PRIMER PERIODO, LA DIVINIDAD MÁS IMPORTANTE DEBIÓ SER MELQART, EL SEÑOR DE TIRO, A CUYO TEMPLO SE ENVIABA DESDE CARTAGO, TODOS LOS AÑOS, UNA OFRENDA ESPECIAL DE LA CIUDAD. PERO ESTA TRADICIÓN CAYÓ EN DESUSO DURANTE EL S. VI A. C., Y A PARTIR DEL SIGLO SIGUIENTE COMIENZAN A OBSERVARSE PECULIARIDADES ESPECÍFICAS DE CARTAGO. LA PRINCIPAL ES QUE LOS DIOSES MÁS VENERADOS PASAN A SER TANIT PELÉ BAAL, DIVINIDAD FEMENINA, Y BAAL AMÓN MASCULINA. LA MAYORÍA DE LAS INSCRIPCIONES RELIGIOSAS HALLADAS EN CARTAGO, DESDE LA INDICADA FECHA HASTA SU FINAL, SE DEDICAN A AMBOS DIOSES, QUE NO TIENEN PRECEDENTE DIRECTO (POR LO MENOS CON EL MISMO NOMBRE) EN EL PANTEÓN FENICIO CONOCIDO. SE DESCONOCE SU ORIGEN Y SIGNIFICACIÓN EXACTA. ES POSIBLE QUE TANIT ADOPTARA FORMAS DE LA ANTIGUA ASTARTÉ (V. CANAAN), PERO, EN TODO CASO, CUANDO SOBREVINO LA ROMANIZACIÓN FUE ASIMILADA A JUNO Y NO A VENUS, COMO HUBIERA CORRESPONDIDO DE SER EQUIVALENTE DE ASTARTÉ. ASIMISMO, LOS ROMANOS NORTEAFRICANOS CONVIRTIERON A BAAL AMÓN EN SATURNO.
NO CONOCEMOS REPRESENTACIONES PLÁSTICAS DE AMBOS DIOSES, O SON PROBLEMÁTICAS. TANIT APARECE BAJO UN SÍMBOLO ANTROPOMORFO ESQUEMÁTICO (EL LLAMADO SIGNO DE TANIT). BAAL AMÓN SE SUPONE REPRESENTADO EN ALGUNAS POCAS ESCULTURAS O RELIEVES EN FORMA DE UN PERSONAJE MASCULINO DE CIERTA EDAD, SENTADO EN UN TRONO ENTRE DOS ESFINGES.
OTRA CARACTERÍSTICA DE LA RELIGIÓN CARTAGINESA ES HABER CONSERVADO LA PRÁCTICA DE LOS SACRIFICIOS HUMANOS, YA DESAPARECIDOS DESDE MUCHO TIEMPO EN FENICIA Y CIUDADES COLONIALES FENICIAS. EN CARTAGO SE MANTUVIERON HASTA EL FINAL DE LA CIUDAD, AUNQUE EN LOS DOS ÚLTIMOS SIGLOS (III Y II A. C.) SE OBSERVA LA TENDENCIA A SUSTITUIR A LAS VÍCTIMAS HUMANAS POR OTRAS ANIMALES (PÁJAROS O PEQUEÑOS MAMÍFEROS). LA TRADICIÓN EXIGÍA QUE CADA FAMILIA, POR LO MENOS LAS DE ALTA ALCURNIA, SACRIFICARA AL PRIMOGÉNITO EN SU TIERNA INFANCIA. DESPUÉS DE LA INCINERACIÓN, LAS CENIZAS SE COLOCABAN EN UNA URNA DE BARRO Y SE DEPOSITABAN EN UN SANTUARIO, ACOMPAÑÁNDOSE A VECES DE UNA ESTELA DE PIEDRA, CON INSCRIPCIÓN DEDICATORIA O SIN ELLA. SE HAN EXCAVADO SANTUARIOS DE ESTE TIPO EN CARTAGO Y EN COLONIAS PÚNICAS DE CERDEÑA, PUDIÉNDOSE ANALIZAR LOS RESTOS ÓSEOS INCINERADOS, QUE HAN CONFIRMADO SE TRATA DE NIÑOS, CON FRECUENCIA MENORES DE UN AÑO. EN LAS CAPAS SUPERIORES, MÁS MODERNAS, LAS URNAS CONTIENEN PREDOMINANTEMENTE HUESOS DE ANIMALES, PRUEBA DE LA SUSTITUCIÓN INDICADA.

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