De la laguna de Genasar, y las fuentes del Jordán


Esta laguna se llama Genasar, tomando el nombre de la tierra que contiene; tiene de
ancho cuarenta estadios, y ciento de largo; el agua es dulce y buena de beber, porque con ser
gruesa la de la laguna, ésta es algo más delgada de lo que en las otras suele ser. Viene a hacer
orilla arenosa por todas partes, suele ser muy  limpia y muy templada para beber; es más
delgada que las aguas del río o de las fuentes, y está siempre más fría de lo que la anchura de
la laguna permite. En las noches que hace gran calor dejan entrar el agua, y de esta manera se
refrescan, lo cual tienen por costumbre, y lo suelen así hacer los que son de allí naturales.
Hay aquí muchas maneras de peces, diferentes de los peces de otras partes, tanto en sabor
como en su género, y pártese por medio con el río Jordán.
Parece ser del Jordán la fuente Panio, pero a la verdad viene por debajo de tierra de aquel
lugar que se llama Fiala, y éste está por aquella parte que suben a Traconitida, a ciento veinte
estadios lejos de Cesárea, hacia la mano  derecha, no muy apartado del camino. Y de la
redondez se llama el lago de Fiala, por ser redondo como una rueda; detiénese siempre
dentro de sí el agua, de tal manera, que ni falta, ni en algún tiempo crece; y como antes no se
supiese ser esto el principio del río Jordán, Filipo, tetrarca que solía ser, o procurador de
Traconitida, lo descubrió, porque echando éste mucha paja en Fiala, la vino a hallar después
en Panio, de donde pensaban antes que manaba y nacía este río.

Panio, de su natural solía ser muy linda fuente, y fué embellecida con las riquezas y poder
de Agripa.
Comenzando, pues, en esta cueva el río Jordán, pasa por medio de las lagunas de
Semechonitis, y de aquí ciento veinte estadios más adelante, después de la villa llamada
Juliada, pasa por el medio del lago Genasar, de donde viene a salir al lago de Asfalte por
muchos desiertos y soledades; alárgase la tierra con el mismo nombre del lago Genasar, muy
lindo y admirable, tanto de su natural, como por su gentileza. Ningún árbol deja de crecer
con la fertilidad que de sí da, y los labradores la tenían muy llena de todas suertes de plantas
y árboles, y la templanza del cielo es muy cómoda para diversidad de árboles: las nueces,
que es fruta que desea mucho  el frío, aquí abundan y florecen; las palmas también, que
requieren calor y verano; las higueras y olivos que quieren el tiempo más blando; de manera
que dirá alguno haber mostrado aquí la Naturaleza su magnificencia y fertilidad, haciendo
fuerza en que convengan entre sí, y concorden las cosas que de sí son muy repugnantes y
discordes, favoreciendo a la tierra en la contrariedad de los tiempos del año con particular
favor.
No sólo produce diversas pomas o manzanas en mayor diversidad que es posible pensar,
sino aun también las conserva que parezcan ser en su propio tiempo siempre; hállanse en esta
tierra uvas los diez meses del año, y muchos higos y pasas, y todos los otros frutos duran
todo el año; porque además de la serenidad del viento, que es muy manso, riégase también
con una fuente muy abundante, la cual llaman los naturales de allí Capernao. Piensan
algunos que es alguna vena del Nilo, porque  produce y engendra peces semejantes a las
corvinas de Alejandría: esta región se alarga treinta estadios por la parte que se llama
Laguna, y se ensancha veinte, cuya naturaleza es la que hemos dicho.

De la destrucción de Tarichea

Acabados los barcos y puestos en orden, Vespasiano puso dentro la gente que le pareció
necesaria, y juntamente con ella él mismo también partió en persecución de los que por la
laguna habían huido. Estos, ni podían salir a tierra salvamente, siéndoles todo contrario, ni
podían pelear en el agua con igual condición,  porque sus barcas eran pequeñas, y lo que
estaba aparejado para los corsarios era muy débil contra los barcos que los romanos habían
hecho, y habiendo poca gente en cada una, temían llegarse a los romanos, que eran muchos y
estaban muy juntos. Pero andándoles alrededor, y algunas otras acercándose algo más, de
lejos tiraban muchas piedras los romanos, y heríamos a las veces de cerca; más daño recibían
de ambas maneras ellos mismos, porque con las piedras que ellos tiraban no hacían otra cosa
sino sólo gran ruido, estando los romanos contra quien ellos tiraban, muy bien armados; los
que algo se acercaban, luego eran heridos con sus saetas, y los que osaban llegar más cerca,
antes que ellos dañasen ni hiciesen algo, eran heridos y derribados, y eran echados al fondo
con sus mismas barcas: muchos de los que tentaban herir a los romanos, a los cuales podían  alcanzar éstos con sus dardos, derribaban con sus armas a los unos en sus mismas barcas, a
otros prendían con ellas, cogiéndoles en medio con sus barcos.

Los que caían en el agua, y levantaban la cabeza, o eran muertos con saetas, o eran presos
y puestos dentro de los barcos, y si desesperados tentaban librarse nadando, quitábanles las
cabezas, o cortábanles las manos, y de esta manera morían muchos de ellos, hasta tanto que,
siendo forzados a huir, los que quedaron en  vida llegaron a tierra, dejando rodeados sus
navichuelos de los enemigos. De los que se echaban en el agua, muchos hubo muertos con
las saetas y dardos de los romanos, y muchos saliendo a tierra fueron también muertos; así
que estaba toda aquella laguna llena de sangre y de cuerpos muertos, porque ninguno se
escapó con la vida.
Pasados algunos días, se levantó en estas  tierras un hedor muy malo, y una vista muy
cruel y muy amarga de ver: estaban las orillas llenas de barcas quebradas, de hombres ahogados y de cuerpos hinchados. Calentándose después y pudriéndose los muertos, corrompían
toda aquella región, en tanta manera, que no sólo parecía este caso miserable a los judíos
solos, pero también los que lo habían hecho lo aborrecían y les era muy dañoso.
Este fué, pues, el suceso y fin de la guerra naval hecha por los taricheos. Murieron, entre
éstos y los que fueron muertos antes en la ciudad, seis mil quinientos.
Acabada esta pelea, Vespasiano quiso parecer en el tribunal de Tarichea, y apartaba los
extranjeros de los naturales de la ciudad, porque aquéllos parecían haber sido causa de
aquella guerra, y tomaba consejo de los regidores y capitanes suyos, si debía perdonarles;
respondiéndole que si los libraba le podrían hacer daño, y que dejándolos vivos no
reposarían, por ser hombres sin patria y sin lugar cierto, y estaban prontos todos, y eran
bastantes para hacer guerra contra cualesquiera que huyesen y se recogiesen. Vespasiano
bien conocía que eran indignos de quedar con vida, y veía bien que se habían de levantar y
revolver contra los mismos que les diesen la vida; todavía estaba dudando cómo los mataría;
porque si los mataba allí mismo, sospechábase que los naturales no sufrían que fuesen
muertos aquellos que les pedían perdón y suplicaban por la vida, y avergonzábase de hacer
fuerza a los que se habían rendido por medio de su fe y promesa; pero vencíanlo sus amigos,
diciendo ser toda cosa lícita contra los judíos, y que lo que era más útil, debía ser tenido
también en más que lo que era honesto, cuando no podían hacerse entrambas cosas.
Concedióles, pues, licencia para salir por el camino de Tiberíada solamente, y creyendo
ellos fácilmente aquello que tanto deseaban, se iban acompañados, sin temer algo contra sí,
ni sus riquezas; los romanos ocuparon todo  el camino para que ninguno pudiese salir ni
escaparse, y encerrados en la ciudad, luego Vespasiano fué con ellos, y púsolos todos en un
lugar público, y mandó matar los viejos y los  que no podían pelear, que eran hasta mil
doscientos, y envió a Isthmon, donde Nerón entonces estaba, seis mil hombres, los más
mancebos y más escogidos; vendiendo toda la  otra muchedumbre, que eran treinta mil
cuatrocientos, además de otros muchos que había dado a Agripa; porque permitió a los que
eran de su reino hacer lo que quisiese Agripa, y el rey también los vendió.
Todo el pueblo era de los de Trachonitide, Gaulanitida, hípenos y muchos gadaritas
sediciosos, revolvedores y gente huidiza, hombres que no pueden ver la paz, antes todo lo
hacen y convierten en guerra: éstos fueron presos a 8 de septiembre.



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