(Capítulo VI) Del destierro de Arquelao


Recibida la tierra que a Arquelao tocaba, acordándose de la discordia pasada, no quiso mostrarse
cruel con los judios, sino también con todos los de Samaria; y nueve años después que le fué dado
aquel principado y mando, enviando embajadores ambas partes a César para acusarlo, fué desterrado
en una ciudad de Galia, llamada Viena, y su patrimonio lo confiscó el César.
Dícese que antes que fuese llevado delante de César había visto un sueño de esta manera. Habla
soñado que los bueyes comían nueve espigas, las mayores y mas llenas; y llamando después sus
adivinos y algunos de los caldeos, habíales preguntado que le dijesen su parecer de aquel sueño.
Corno eran hombres diversos, así también las declaraciones eran diversas. Uno, llamado Simón y
esenio de linaje, dijo que las espigas denotaban años, y los bueyes las mudanzas grandes de las cosas,
porque arando ellos los campos, volvían toda la tierra y la trocaban, y que había de reinar él tantos
años cuantas eran las espigas que había soñado;  y que después de haber visto y experimentado
muchas mutaciones en todas sus cosas, había de morir.
Cinco días después de haber oído estas cosas, fué Arquelao llamado a juicio y a defender su
causa. También pareciáme cosa digna de hacer saber y contar aquí, el sueño de su mujer Glafira, hija
de Arquelao, rey de Capadocia, la cual fué mujer primero de Alejandro, hermano de este de quien
hablamos, e hijo M rey Herodes, por quien fué muerto, como hemos contado. Casada después con
Iuba, rey de Lybia, y muerto éste, habiéndose vuelto a su tierra, que dando viuda en la casa de su
padre, cuando la vió Arquelao, príncipe de aquella tierra, tomóla  tan gran amor, que luego quiso
casarse con ella, desechando a su mujer Mariamma. Esta, pues, poco después que volvió de Judea, le
pareció que vió en sueños a Alejandro delante de si, que le decía esta palabras: "Bastábate el
matrimonio del rey de Lybia; pero tú, no contenta aun con él, vuelves otra vez a mis tierras, codiciosa
de tener tercer marido; y lo que me es más grave, juntástete con mi hermano en matrimonio; pues yo
te prometo que no disimularé la injuria que en ello me haces, y,  a pesar tuyo, yo te recobraré." Y

declarado este sueño, apenas vivió después dos días más.

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